Perito médico propio vs perito de la aseguradora: por qué la valoración no es neutral

Qué es un perito médico en daño corporal y cuál es su función legal

Un perito médico en daño corporal es un profesional sanitario con formación especializada que evalúa las lesiones sufridas por una persona, las cuantifica según criterios médico-legales y elabora un informe que sirve de base para determinar la indemnización correspondiente. Su función no es tratar al paciente, sino trasladar al lenguaje jurídico y económico la realidad clínica del lesionado. La pregunta que responde un buen informe pericial es concreta: qué ha perdido esta persona, en qué medida y qué valor tiene esa pérdida conforme al baremo vigente.

En España, la valoración del daño corporal en accidentes de tráfico se rige por el Sistema de Valoración del Daño Corporal recogido en la Ley 35/2015, conocido como baremo de tráfico. Este baremo establece tablas de puntuación para secuelas, días de incapacidad temporal y perjuicios particulares, pero la aplicación concreta de esas tablas a cada caso depende de quien realice la valoración. Y ahí está el quid de la cuestión.

El perito de la aseguradora: contratado, no independiente

Cuando una aseguradora encarga la valoración médica de un lesionado, lo hace contratando a un profesional o a una empresa de servicios periciales. Ese perito está técnicamente capacitado, pero trabaja para la compañía que le paga. No existe ninguna obligación legal de que su informe sea favorable al lesionado, ni ningún mecanismo de control externo sobre sus conclusiones en esa fase del expediente.

Esto no implica necesariamente mala fe, pero sí genera una estructura de incentivos que conviene entender. El perito de la aseguradora tiende a:

  • Reconocer el mínimo de secuelas objetivables, dejando fuera las de difícil demostración radiológica.
  • Atribuir un número de días impeditivos inferior al reflejado en la documentación médica del lesionado.
  • Ignorar o minimizar las lesiones psicológicas, especialmente en accidentes con impacto traumático moderado.
  • Cuestionar el nexo causal entre el accidente y determinadas lesiones, alegando patología previa o falta de acreditación suficiente.
  • No aplicar los perjuicios particulares contemplados en el baremo 2026, como el perjuicio excepcional o el daño moral complementario.

El resultado es un informe que, dentro de los márgenes técnicos del baremo, se sitúa en el extremo más conservador para el lesionado.

El perito médico propio: valoración independiente al servicio del lesionado

El lesionado tiene derecho a designar su propio perito médico especializado en daño corporal. Este profesional realiza una valoración completa e independiente, sin ningún vínculo con la aseguradora, y elabora un informe que refleja la totalidad del daño sufrido: secuelas físicas, secuelas psicológicas, días de baja médica, limitaciones funcionales y cualquier perjuicio particular que sea aplicable.

Las diferencias entre ambas valoraciones no son excepcionales. Son habituales y, en muchos casos, significativas. Es frecuente encontrar divergencias de entre 20 y 50 puntos de secuelas entre el informe de la aseguradora y el del perito propio, lo que puede traducirse en decenas de miles de euros de diferencia en la indemnización final.

Un informe pericial propio no es un gasto: es el instrumento que permite negociar con argumentos técnicos. Sin él, el lesionado acepta o rechaza cifras sin poder rebatirlas con fundamento.

Divergencias más frecuentes entre ambas valoraciones

Tras analizar cientos de expedientes, las discrepancias entre el informe del perito de la aseguradora y el del perito propio suelen concentrarse en estas áreas:

  • Secuelas no reconocidas: El perito de la aseguradora puede no reflejar contracturas musculares crónicas, limitación de movilidad residual o síntomas neurológicos leves que sí quedan documentados en el historial del lesionado.
  • Días impeditivos infravalorados: El baremo 2026 distingue entre días de hospitalización, días de perjuicio personal moderado, grave y muy grave. El perito de la aseguradora tiende a asignar categorías inferiores o a acortar el periodo reconocido.
  • Lesiones psicológicas ignoradas: El trastorno adaptativo, el estrés postraumático o la ansiedad derivada del accidente son frecuentemente omitidos en las valoraciones de las aseguradoras, aunque estén diagnosticados por un psicólogo o psiquiatra.
  • Nexo causal cuestionado: En lesiones cervicales, hernias discales o lesiones de rodilla, es habitual que el perito de la aseguradora alegue degeneración previa para reducir o eliminar la puntuación de secuelas.

El informe pericial propio en la negociación extrajudicial

La mayoría de las reclamaciones por daño corporal se resuelven sin llegar a juicio. En esa fase extrajudicial, el informe pericial propio cumple una función decisiva: obliga a la aseguradora a justificar sus cifras frente a una valoración técnica alternativa y documentada.

Cuando el lesionado presenta su propio informe pericial, la aseguradora sabe que tiene delante a alguien que conoce el valor real de sus lesiones. Eso cambia el tono de la negociación. En lugar de partir de la oferta de la compañía y discutir hacia arriba desde la debilidad, el lesionado puede fijar su posición desde una base técnica sólida y negociar hacia un acuerdo más justo.

En la práctica, la existencia de un informe pericial propio bien fundamentado es uno de los factores que más influye en que la aseguradora mejore su oferta sin necesidad de acudir a los tribunales.

El perito médico propio en sede judicial

Si la reclamación llega a juicio, el informe pericial propio adquiere valor probatorio formal. El perito puede ser llamado a ratificar su informe y a defenderlo frente a las preguntas de ambas partes. En ese contexto, la calidad del informe, la solidez de su metodología y la capacidad del perito para argumentar sus conclusiones resultan determinantes.

Los jueces no están vinculados por ninguna de las dos valoraciones periciales, pero sí valoran la coherencia interna de cada informe, su respaldo documental y la lógica clínica de las conclusiones. Un informe pericial propio riguroso, elaborado por un especialista con experiencia en daño corporal y conocimiento del baremo 2026, tiene un peso real en la resolución del litigio.

Cómo elegir un buen perito médico en daño corporal

No todos los médicos tienen formación específica en valoración del daño corporal. A la hora de designar un perito propio, conviene verificar que el profesional cuente con formación en medicina legal o valoración del daño corporal, experiencia acreditada en la elaboración de informes periciales para reclamaciones de tráfico o accidentes laborales, y conocimiento actualizado del baremo 2026 y de la jurisprudencia aplicable.

Un perito médico especializado en daño corporal no solo sabe qué lesiones buscar y cómo documentarlas. Sabe también cómo redactar el informe para que sea útil en la negociación y en sede judicial, anticipando los argumentos que planteará el perito contrario.

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Nota legal: Este artículo tiene carácter informativo y no constituye asesoramiento jurídico o médico personalizado. Cada caso requiere valoración profesional individualizada.

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